
Incluye procedimientos para secuelas de trauma, tumores blandos, contracturas, síndrome del túnel carpiano en ciertos contextos, y reconstrucción cutánea o de tejidos blandos. Una atención coordinada facilita estudios de imagen y terapia de rehabilitación integrada al plan de cuidados.
Los principios de injertos, colgajos y cierre por planos son comunes a la mano cuando hay pérdida de sustancia. La prioridad es la función: pinza, fuerza de agarre y sensibilidad, además del resultado estético cuando la zona es visible.
Se documenta el rango articular, la fuerza, la exploración nerviosa y vascular, y en muchos casos se solicitan radiografías o resonancia. El plan puede ser único o por etapas según la complejidad.
El trabajo con terapeuta ocupacional o fisioterapia suele ser esencial para recuperar arcos de movimiento y prevenir adherencias tras inmovilización o tenólisis.